dimecres, 12 de juny de 2019

Un invierno en Nueva York




Saliste a la bruca, a comprar cachucha,
En otro países a comer basura rusa.
Te la buscaste como a todo un león,
Hiciste tanta fuerza que hoy te queda un cuarto de cojón.

Pegaste botones y pegaste hasta con la boca,
Y le aguantaste vainas a todita la asquerosa.
Subite neveras con cinco vacas dentro,
Y en un invierno en Nueva York te viste muerto.

Caía la nieve sobre el cuerpo adormecido,
Tenías hasta los intestinos entumecidos.
Viste una visión, una discoteca.
Bajo una enramada, dos morenas bajando cerveza.

Te llegó la hora, papi, como a Monkey Magic.
Súbete a esta nube y deposítate en tu calle.
¡Y coje un avión, coño!
O una yola al revés,
Tu no lo ves, llegó la hora de volver.

A veces la gente se quiere mover,
Quiere salir para ver.
Como es el otro bembé.
Te fuiste, te dite, viniste y qué hiciste.
Viste cómo nunca es como tu dijiste.

Cale cale, mama cule, cala cola.
Salí para allá, para depués darme cuenta
Que no hay de nada.

Tengo nueve años llenando maletas
Con media, panties y desdorante en descuento.
Voy a regalarlo cuando llegue adonde mi abuela
Y todo el mundo se pondrá contento.

Te llegó la hora papi como a Monkey Magic,
Súbete a esta nube y deposítate en tu calle
¡Y coje un avión, coño!
O una yola al revés,
Tu no lo ves, llegó la hora de volve’.

Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
Al embrujo inconfundible de su sol.
Y quién quiere estar comiendo mierda y hielo
Cuando puede estar bailando algo mejor.

Te llegó la hora papi como a Monkey Magic,
Súbete a esta nube y deposítate en tu calle.
¡Y coje un avión, coño!
O una yola al revés,
Tu no lo ves, llegó la hora de volve’.


Rita Indiana, La hora de volver.

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