dimarts, 29 d’agost de 2017

The centre cannot hold



Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.
Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spiritus Mundi
Troubles my sight: a waste of desert sand;
A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Wind shadows of the indignant desert birds.
The darkness drops again but now I know
That twenty centuries of stony sleep
Were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?


William Butler Yeats, The Second Coming.

diumenge, 6 d’agost de 2017

When all the world came back



You tossed a blanket from the bed, 
You lay upon your back, and waited; 
You dozed, and watched the night revealing 
The thousand sordid images 
Of which your soul was constituted; 
They flickered against the ceiling. 
And when all the world came back 
And the light crept up between the shutters 
And you heard the sparrows in the gutters, 
You had such a vision of the street 
As the street hardly understands; 
Sitting along the bed’s edge, where 
You curled the papers from your hair, 
Or clasped the yellow soles of feet 
In the palms of both soiled hands.

T. S. Eliot, Preludes.


[Traducció de Marc Masdeu:

Vas estirar una manta del llit,
et vas ajeure d'esquena i vas esperar;
et vas mig adormir, i vas mirar la nit revelant
les mil imatges sòrdides
de què estava construïda la teva ànima;
parpellejaven contra el sostre.
I quan el món sencer va tornar
i la llum s'esllavissava entre els finestrons
i vas escoltar els pardals als canalons,
vas tenir una visió del carrer
com si el carrer a penes comprengués;
asseguda a la punta del llit, on
vas rinxolar els papers del teu cabell,
o vas prémer les plantes grogues dels peus
als palmells de les mans brutes.]


(Author of the picture: Richard Tuschman)

diumenge, 23 de juliol de 2017

Hasta que lo sabe el mundo



Había veintidós muertos abandonados. Algunas mujeres y algunos niños habían vuelto a sus chozas con las manos y las ropas manchadas de sangre. Era la sangre de la misma colina herida. Hasta las primeras horas de la tarde –ya la cuerda de presos reptando por la carretera de Medina Sidonia–, nadie habló, nadie salió de sus casas. Todo el mundo cerró los ojos y se tapó los oídos. ¿Qué nuevas ignominias tendrían que ver u oír todavía? A las cuatro de la tarde llegaron el juez y el forense. Oigamos a este último:
«Requerido por el juez, fui y levanté primero el cadáver de un hombre como de unos cuarenta años, que estaba en un cercado, con un balazo, al parecer, en la cabeza; a su lado no había armas, estaba dentro y fuera del cercado. De allí pasamos a la corraleta del Seisdedos. Había un gran montón de cadáveres, un verdadero río de sangre. Separado de un grupo de otros nueve o diez estaba el cadáver de Manuela Lago, que aún tenía ardiendo las ropas por el vientre, y se ordenó que fueran apagadas. Eran las tres y media o las cuatro de la tarde, como máximum. En el interior de la choza de Seisdedos, que aún ardía, se veía un montón de escombros y un montón de huesos humanos.

dimecres, 5 de juliol de 2017

Un cansament de colors



Ens veiem
perquè som els altres que ens miren.
Invertit l'espill,

sempre anem rere
un cansament de colors.
Al davant, però, no hi tenim la vida
sinó el passadís i la sala
dels experiments repetits. Assajos, tubs, i tot en vidre
comprovat. Ulls que miren
perquè observen els fenòmens
algú anota el resultat, no nosaltres.
En comptes de realitats,
xifres i
signes d'admiració si molt convé. L'endemà, però, records,
instruments, comandes, substitucions.


Màrius Sampere, Ens veiem. Dèmens.

dilluns, 26 de juny de 2017

La filosofía



–Miguel Lupiáñez: En Cataluña las prioridades son otras, la sociedad se mueve por espíritus de construcción, de avanzar, de esfuerzo, responsabilidad, compromiso. No es que en el resto del mundo no exista, pero aquí los parámetros son básicamente estos: responsabilidad, compromiso, avanzar, premiar el esfuerzo.

–Periodista: Y en el resto de España, usted cree que no.

–M. L.: No, estoy diciendo todo lo contrario [sic.]. Se viven estos impulsos, estos sentimientos, estos valores, se miden y se viven de otras maneras. Mis padres me trajeron aquí con 8 años porque donde vivían no podían vivir, no podían alimentarme.

–P: Entonces usted está por la labor de que la sociedad catalana tenga derecho a decidir hasta dónde llega España y la sociedad española tenga que admitirlo porque eso es lo democrático.

–M. L.: El derecho de hablar, el derecho de poner las urnas, el derecho de manifestarse, el derecho de opinión yo creo que hay que llevarlo al límite de que sea así, a llevarlo al límite para que los políticos o las políticas que se hagan, sean en función del servir a la gente y por la cual muchos nos hemos acercado a la política Eso es así. Yo también como persona tengo enfrentamientos con amigos, con familia, en relación al por qué el resto de España no puede opinar sobre el tema. Yo entiendo que el resto de España no debe opinar sobre el tema por una razón: porque afecta básicamente al sentir, a esta desafección, a este querer administrarse de otra manera que tenemos los catalanes. Como ha pasado en otros países del mundo, como ha pasado en Canadá o en el Reino Unido.

–P: Usted ha titubeado cuando ha dicho que son diferentes.

–M. L.: Me preocupa muchísimo que se caiga en la demagogia de que los catalanes son diferentes. Aquí se vive de otra manera, y no es ni peor ni mejor. Aquí tenemos nivel de vida, y posiblemente en La Rioja, y posiblemente en Madrid y posiblemente en el País Vasco tengan nivel de vida. Pero hay otras zonas en las que la calidad de vida es extraordinaria, y posiblemente aquí en Cataluña, por esta responsabilidad, por este compromiso, por este querer avanzar, luchar, se vive de otra manera. Pero igual ocurre en Dinamarca con respecto al Magreb. Son actitudes diferentes frente a la vida.

–P: ¿Está usted diciendo que Cataluña es a España lo que Dinamarca es al Magreb?

–M. L.: No, eso lo están diciendo ustedes. No quiero hacer la comparación Dinamarca-Magreb [sic.]. En todas las partes del Ecuador para arriba... Lo hemos visto muchas veces, la zona de Francia es mucho más desarrollada al nivel de eh eh... La calidad de vida en el Norte es la que es, en cambio el nivel de vida, cómo se desenvuelve la gente socialmente, la luz, la calidad de vida, las relaciones humanas entre vecinos es mucho más dinámica, más próxima en el Sur que en el Norte. No estoy diciendo que aquí trabajamos más, de que aquí no roban; esto no lo estoy diciendo, porque tampoco lo considero justo. Estoy diciendo la manera de vivir, la manera de afrontar la vida, la filosofía, las relaciones humanas; ese contexto filosófico de relaciones que mejoran en unos puntos respecto a otros. Y andaluz soy, de nacimiento.


Entrevista a Miguel Lupiáñez, alcalde de Blanes, en Onda Cero.

dijous, 22 de juny de 2017

Revisitada plaza Tahrir

Este camino tiene varios elementos que, a criterio de sus diseñadores, lo hacen claramente vencedor. Primero, persistir en la idea del referéndum otorga la «razón» democrática al soberanismo a ojos de todos los observadores. Segundo, todo lo que deberá hacer el Estado para impedir la consulta (larga lista de altos cargos delante de la justicia española, suspensión de competencias...) seguirá afianzando esta «razón» democrática del independentismo en el ámbito internacional y acabará por activar la espoleta del fin de la paciencia en el ámbito doméstico, provocando que la revuelta de las sonrisas mute de rostro y se decida por la revolución –pacífica– y la ocupación del espacio público.
La guinda del pastel son las imágenes soñadas en todas las televisiones del mundo de un Gobierno y un Parlamento que resisten dignamente el envite de un Estado autoritario que no ha dejado otra salida que no sea la de rebelarse; todo esto acompañado de decenas de miles de catalanes comiendo, durmiendo y viviendo a las puertas de la Cámara catalana. El parque de la Ciutadella, apunta la estrategia, se convertirá durante unas semanas en una revisitada plaza de Tahrir en la que la primavera árabe se tornará otoño catalán. Un otoño que debilitará las posiciones del Gobierno hasta que, sea por voluntad propia, sea por presión internacional, se avenga a aceptar la nueva situación o, como mínimo, a negociarla.


Josep Martí Blanch, El Periódico. El otoño catalán.

diumenge, 28 de maig de 2017

The thin whine of hysteria

There is something facile going on, some self-indulgence at work. Of course we would all like to “believe” in something, like to assuage our private guilts in public causes, like to lose our tiresome selves; like, perhaps, to transform the white flag of defeat at home into the brave white banner of battle away from home. And of course it is all right to do that; that is how, immemorially, things have gotten done. But I think it is a ll right only so long as we do not delude ourselves about what we are doing, and why. It is all right only so long as we remember that all the ad hoc committees, all the picket lines, all the brave signatures in The New York Times, al the tools of agitprop straight across the spectrum, do not confer upon anyone any ipso facto virtue. It is all right only so long as we recognize that the end may or may not be expedient, may or may not be a good idea, but in any case has nothing to do with “morality.” Because when we start deceiving ourselves into thinking not that we want something or need something, not that it is a pragmatic necessity for us to have it, but that it is a moral imperative that we have it, then is when we join the fashionable madmen, and then is when the thin whine of hysteria is heard in the land, and then is when we are in bad trouble. And I suspect we are already there.


diumenge, 21 de maig de 2017

Make some art




–What does happy-sad even mean?
–It means that I'm stuck in this shithole full of morons and rapists and bullies, and I'm going to deal with it, okay? It is just how life is. I'm gonna try and accept it and get on with it and make some art.


Sing Street,  John Carney.

dilluns, 15 de maig de 2017

Hedor agrio

Comen en silencio. El jabalí que ha estado adobado en vinagre durante cuarenta y ocho horas con un ramillete de hojas de laurel. El jabalí que Èric, atado al morro del cuatro por cuatro, bajó clandestinamente al pueblo, cuando se hizo de noche, y subió a la vivienda, dos tramos de escaleras, dejando un reguero de sangre y pelo que luego se apresuró a limpiar con la escoba y la fregona ella, Tiphaine.
Lo come Tiphaine con cierto asco. Le cansa esa carne roja, fuerte, astillosa, que se le atraganta en la garganta. Le desagrada la visión de la bestia en la bañera y Èric descuartizándola, serrando sus patas y su cabeza, abriendo su vientre para sacar los intestinos, envolveros en papel de diario viejo, los que almacenan para encender la chimenea, y ordenándole:
–Tíralo ya al contenedor o nos apestará la casa.
La casa huele a jabalí muerto. Es un hedor agrio a cerdo sucio que tarda en irse a pesar de que Tiphaine abre las ventanas y friega los suelos con lejía. Luego le toca lavar la bañera, sacar toda aquella sangre que ha ido derramando la bestia mientras su cazador le descuartizaba, y recoger los pelos para que no embozaran el sumidero. Por eso Tiphaine odia el jabalí. Por todo lo que supone que Èric los cace.


José Luis Muñoz, Cazadores en la nieve.

dissabte, 6 de maig de 2017

Classe, casta



L'única vegada que vaig baixar del despatx per algun visitant en concret va ser per algú que era al carrer. Em va trucar el Sabin per l'interior i em va dir que des del seu lloc de disc joquei havia vist a la vorera al Michael Douglas, que no podia entrar. Aquest actor a mi no em diu res, però el record del seu pare, el dels titans i l'Espartac, em va fer baixar. Pensava fer-lo entrar per la porta privada i li vaig dir i, ell, amb un somriure prou amable em va preguntar:
–Què hi ha dins? Beure, noies, drogues?
Anava a dir-li que sí, que de tot allò i de la millor qualitat, però no sóc un venedor barat i només vaig arronsar les espatlles. I ell no va entrar. Estava fascinat pel carrer. Estava de pas cap a Mallorca on volia comprar una casa per fer salut, ell i la dona que havia conegut, la Zeta-Jones. El carrer, aquells dies, estava tancat als cotxes per la guàrdia urbana a causa de les queixes dels veïns, i la gent hi passejava com en una rambla de qualsevol poble de la mediterrània on els nois, els diumenges, sortien a festejar i les noies els feien anar de cul. L'ambient de festa i placidesa era tan subtil i dens a la vegada que un dia vam veure una parella follant allà, entre les plantes dels jardins de l'Edificio de Las Américas, tocant al Marcel. Al Michael Douglas tot allò el tenia enlluernat i calia entendre-ho en un home que ve de Los Ángeles on no es pot anar enlloc sense cotxe, on no hi ha un lloc com aquell de la nit de Marià Cubí. O sigui que el vaig deixar allí, estintolat en la cantonada, el turista sorprès que veu un món que a ell li és negat.
Hi va haver una excepció en això de que la gent no estava per anar darrere dels famosos per guapets que fossin. Va ser amb el Miguel Bosé. Ell tenia un amic íntim a Barcelona –un altre vip universal– i quan venia a ciutat només anava a casa d'ell i no estava per altres invitacions. I l'amic el va portar al bar. Em va impressionar, el Bosé, i vaig entendre allò de la casta. Fill d'un torero elegant i una actriu italiana. Si era guapo o no, no era tan important com el que emanava: classe, casta. Un vestit elegantíssim però res com la seva aura, allò en què els de la new age tenen raó. Suscitava una atracció respectuosa. Això que ara els de Podemos han pervertit, la casta.