dimarts, 31 de desembre de 2013

L'orant



Camino sobre les petjades
que hi ha a la molsa de la sendera.
Núvols blancs als illots de l'estany.
Olor d'herbam de primavera
que encercla la tanca desclosa.
La pluja ha fet més verds els pins.
M'enfilo fins a les fonts del rierol
on hi ha la saviesa i les flors.
Quan arribo davant del mestre,
no recordo què li volia dir.

Liu Changqing.

[poema que acompanya el quadre L'orant, de Fèlix Plantalech]

dissabte, 28 de desembre de 2013

El secret de Penn Wilson (un projecte d'innocentada)

Les excentricitats d’una estrella van convertir el Nadal dels editors de Blackie Books Jan Martí i Alice Incontrada en una performance surrealista. La guanyadora del premi Booker 2012, la nord-americana Penn Wilson, va visitar Catalunya entre el 25 i el 27 de desembre per presentar la seva darrera novel·la, ‘La guerra dels mitocondris’. Una juguesca amb Salvador Dalí és la raó que va motivar aquesta visita tan fugaç com incòmoda.
L’escriptora de Nova Jersey, una de les últimes amants de Dalí, provoca debats ferotges entre admiradors i detractors. Fa un mes, a la revista Paris Review, l’escriptor nepalès Chandrah Tarpin  va acusar-la de destrossar la gramàtica: “La manera com Wilson deconstrueix les frases no és cap mostra de genialitat; senzillament és que no sap escriure. Ella i la seva 'claca' la consideren una revolucionària com ho van ser Pollock o Picasso. Però Wilson no és una ‘popi’, Wilson és un frau”. Popi és un acrònim de Pollock i Picasso inventat per Wilson per adjectivar una obra que és sublim. Tots dos són artistes amb els quals Wilson va allitar-se, segons explica sovint l’autora.
En un primer moment, Wilson havia de presentar ‘La guerra dels mitocondris’ el novembre a Barcelona. La data es va endarrerir fins que Wilson va exigir que, o presentava el llibre el 26 de desembre a Lleida, o no el presentava. L’acte va celebrar-se al migdia a la sala de premsa del Lleida Esportiu. Per ser festiu, no havia cap centre cultural disponible. A la presentació només hi van assistir els editors, un fisioterapeuta del club de futbol i el poeta Marc Masdeu. De la conferència, Masdeu explica que Wilson es va pintar les celles amb ceres Manley i que de tant en tant feia un glop de perfum. Wilson va dir que la novel·la és un homenatge al seu pare, que va tenir l’encert “més popi” batejant-la amb el nom de Penn, un cop d’humor perquè el seu nom estigués format per dues marques de pilotes de tennis.

Martí i Incontrada van portar Wilson a dinar al restaurant La Huerta. Es van quedar garratibats quan van veure que l’autora obria els canelons i punxava els cargols del menú amb un bisturí rovellat. Segons va relatar ella mateixa, “és una promesa que vaig fer a Dalí: un dia de Sant Esteve, a Lleida, havia d’assaborir la gastronomia local tot dinant amb el bisturí que ell va utilitzar una nit per afaitar-me els pèls púbics”.

diumenge, 22 de desembre de 2013

Una amiga de la familia

Mi autor infantil favorito, Roald Dahl, es uno de los más irreverentes. Su cuento Matilda, con el que Danny DeVito hizo una película, es un alegato contra la familia y el colegio. El padre de Matilda es repulsivo. Odia la lectura y ama la televisión. Se dedica a las estafas de poca monta. Y cuando tiene que huir de la policía, no le importa abandonar a su hija. Pero mucho peor es la directora de la escuela, la temible señorita Trunchbull, que simplemente odia a los niños y dedica su institución a torturarlos.
Otro cuento de Dahl, Las brujas, aterrorizaría a cualquier chico, y a muchos de sus padres. Las brujas son calvas, tienen garras en vez de manos, y se organizan en un siniestro sindicato internacional para eliminar a los niños de la faz de la tierra. Y en el más popular de sus libros, Charlie y la fábrica de chocolate, Dahl pinta castigos horrendos e irreversibles para los niños que se portan mal.
Los autores de libros infantiles sabemos que hoy día no se puede escribir nada de esto. Los editores están en guardia contra cualquier sospecha de valores inadecuados. Los libros infantiles no son considerados objetos de placer o entretenimiento, sino modelos de conducta. Las familias descritas deben ser agradables, y las profesoras, atentas. Los niños no deben recibir castigos, sino aprender la lección mediante el diálogo. Y los malos tienen que perder miserablemente, aunque sin violencia.
Todos esos principios son muy loables, pero pueden producir libros aburridos. Por el contrario, a lo largo de la historia, los cuentos infantiles han sido bastante irreverentes, incluso crueles. Pulgarcito, por ejemplo, debe ser la pesadilla de un educador. Sus padres lo abandonan en medio del bosque para no tener que alimentarlo, y él engaña al ogro para que decapite a su vez a sus propios hijos. Finalmente, Pulgarcito le roba sus tesoros al ogro. Y sólo gracias al botín, sus padres lo vuelven a recibir en casa, porque el niño ya sale rentable.
Con notable frecuencia, estos cuentos son censurados y reescritos. Hace un par de años compré un ejemplar en el que Pulgarcito no era abandonado, sino que se perdía en el bosque. Por su parte, el ogro no tenía familia y moría por accidente. Así, el botín de Pulgarcito ya no era producto de un robo, sino, digamos, de haberse encontrado un tesoro sin dueño tirado por ahí.
Pero los “malos ejemplos” están por todas partes: ¿Qué hacemos con la bruja antropófaga que muere quemada en Hansel y Gretel? Podríamos ponerla vegetariana, y matarla de una neumonía. ¿Y los valores sexistas de los cuentos de princesas? Quizá en vez de princesas deberíamos poner ejecutivas de transnacionales. ¿Y qué hay del prejuicio contra las familias modernas en Cenicienta? A lo mejor, en vez de madrastra, la mala debe ser “una amiga de la familia”.
Santiago Roncagliolo, El País Semanal. Cuentos para niños malos.

divendres, 20 de desembre de 2013

Like touched gardenias



These children are after something, with hooks and cries,
And my heart too small to bandage their terrible faults.
This is the side of a man:  his red ribs,
The nerves bursting like trees, and this is the surgeon:
One mirrory eye----
A facet of knowledge.
On a striped mattress in one room
An old man is vanishing.
There is no help in his weeping wife.
Where are the eye-stones, yellow and valuable,
And the tongue, sapphire of ash.


                   (4)

A wedding-cake face in a paper frill.
How superior he is now.
It is like possessing a saint.
The nurses in their wing-caps are no longer so beautiful;
They are browning, like touched gardenias.
The bed is rolled from the wall.
This is what it is to be complete.  It is horrible.
Is he wearing pajamas or an evening suit
Under the glued sheet from which his powdery beak
Rises so whitely unbuffeted?
They propped his jaw with a book until it stiffened
And folded his hands, that were shaking:  goodbye, goodbye.
Now the washed sheets fly in the sun,
The pillow cases are sweetening.  
It is a blessing, it is a blessing:
The long coffin of soap-colored oak,
The curious bearers and the raw date
Engraving itself in silver with marvelous calm.

Berck-Plage, Sylvia Plath.

divendres, 13 de desembre de 2013

Dientes ennegrecidos


Me resulta posible representarme aproximádamente a las mujeres de antes al recordar la silueta de mi madre cosiendo, cuando yo era niño, al fondo de nuestra casa de Nihonbashi, a la rala rala luz procedente del jardín. Hasta esa época, hablo de los años veinte del Meiji (hacia 1890), se construían todavía las casas burguesas de Tokio de tal manera que eran muy oscuras y mi madre, mis tías, alguna pariente nuestra, casi todas las mujeres de esa generación, se ennegrecían los dientes. No recuerdo sus trajes de diario pero cuando se vestían para salir solían llevar tejidos de color gris con dibujitos. Mi madre era muy pequeñita, cinco pies apenas, pero no era la única, pues era la estatura normal de las mujeres de aquella época. Incluso, se podría llegar a decir que esas mujeres apneas tenían carne. De mi madre recuerdo el rostro, las manos, vagamente los pies, pero mi memoria no ha conservado nada que se refiera al resto de su cuerpo.
[...]

Estas mujeres, cuyo torso queda así reducido al estado de soporte, están hechas de una superposición de no sé cuántas capas de seda o de algodón y si se las despojara de sus vestidos sólo quedaría de ellas, como en las muñecas, una varilla ridículamente desproporcionada. Antaño, esto carecía de importancia porque estas mujeres, que vivían en la sombra y sólo eran un rostro blanquecino, no necesitaban para nada tener un cuerpo. Mirándolo bien, para los que celebran la triunfante belleza del desnudo de la mujer moderna, debe ser muy difícil imaginar la belleza fantasmal de aquellas mujeres.
Algunos dirán que la falaz belleza creada por la penumbra no es la belleza auténtica. No obstante, como decía anteriormente, nosotros los orientales creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes. Hay una vieja canción que dice:
Ramajes
reunidlos y anudadlos
una choza
desatadlos
la llanura de nuevo.
Nuestro pensamiento, en definitiva, procede análogamente: creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por yuxtaposición de diferentes sustancias. Así como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad, emite una irradiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra.


dimarts, 3 de desembre de 2013

Furgar en el passat

La Transició va ser una muntanya russa i a finals del 1980 els papers s'havien invertit. El president espanyol, Adolfo Suárez, coneixia les seves hores més baixes i el monarca temia que el seu declivi el perjudiqués. Així, el rei va fer confiança a Armada, que va tornar a Madrid [1], perquè l'informava del malestar castrense.
Prèviament, però, el general hauria desplegat amplis contactes per liderar un govern d'"unitat nacional" de caràcter "gaullista" i constitucional, amb un gran suport polític i social (abastaria des del PSOE fins a l'Església i la patronal) i comptaria amb l'eventual vistiplau del rei. Almenys així ho va afirmar l'exsenador Juan de Arespacochaga (Cartas a unos capitanes, 1994).
La dimissió inesperada de Suárez el gener del 1981 va agafar Armada amb el peu canviat i va frustrar el seu projecte. Aleshores el militar hauria vist en el cop d'estat la via d'accés al poder, i el 23-F va negociar amb Tejero l'evacuació dels diputats a canvi que ell presidís un govern de concentració, una proposició que el colpista va rebutjar (volia una involució, no un govern civil-militar) i Armada ho va perdre tot (carrera, reputació i poder), va esdevenir el gran traïdor i va ser condemnat a l'oblit.
El resultat és que avui s'ignora que estaments importants van dipositar la confiança en el general i sectors rellevants de la societat van percebre com a desitjable un gir com el que Armada hauria encarnat sense recórrer a la força. Recordem "el cop de timó" que reclamava Josep Tarradellas o com Francesc de Carreras exposà a La Vanguardia (24/II/2013) que el gener del 1981 la "solució Armada" era un secret del domini públic: el seu pare, Narcís de Carreras, li va explicar en què consistia fil per randa [2]. Avui, però, ningú recorda aquest vessant d'Armada -que revela la feblesa de la democràcia espanyola- i se'l despatxa amb l'etiqueta de "colpista". És més còmode que furgar en el passat.

[1] [2]: Quan era adolescent, el meu avi va començar a explicar-me 'històries'. Una d'aquestes històries la protagonitzava Alfonso Armada. Era un general, eren amics. Segons el meu avi, Armada va tornar a Madrid per informar al rei del cop d'Estat que s'estava cuinant. La democràcia espanyola semblava dèbil i un govern tutelat per l'exèrcit era l'opció 'sotto voce'. El rei, m'explicava l'avi, sabia que hi hauria un cop d'estat, Armada l'informava. "El rei anava dient que 'sí' a tot quan Armada li exposava que la situació era insostenible, que Espanya es precipitava al caos. I el rei anava dient que 'sí'". Això m'ho relatava l'avi.
L'amic del meu avi va caure en l'ostracisme quan el rei va donar suport al règim democràtic. El meu avi havia sigut republicà. Franco va guanyar la guerra i amb els anys el meu avi es va fer de dretes. Quan el meu avi va morir, jo ja sabia qui era Alfonso Armada: "un colpista". El colpista va enviar una corona de flors a l'enterrament de l'avi. Tots som fruit d'unes circumstàncies. El meu avi i Armada també ho van ser. La història els jutjarà però la realitat sempre és inassolible. Així m'ho expliquen a la llicenciatura de Filosofia. Precisament això és el que que mira d'exposar aquest blog, que ahir va fer
cinc anys.