dijous, 19 de juliol de 2012

Cresencio Alomacho Marcial

-Ante nosotros, el prestigioso escritor Creséncio Alómacho Marcial.
Cresencio Alomacho Marcial se echa hacia atrás en la silla y todavía se estira más. Cresencio Alomacho Marcial tiene el cabello largo, liso, bien peinado y reluciente. Cresencio Alomacho Marcial tiene a su lado una mujer muy guapa a quien continuamente se le escapa la risa.
-Amigo Cresenció -dice el locutor-, ¿quieres decirnos quién es el mejor novelista actual en nuestra nación?
Cresencio Alomacho Marcial no se levanta. Cresencio Alomacho Marcial se estira mucho más que antes en la silla, Cresencio Alomacho Marcial coge el brazo, la mano del locutor, aproximándola a la boca. Cresencio Alomacho Marcial habla con voz recia, pausada, engolada.
-No -dice-. Dilo tú que lo sabes tan bien como yo.
-No, no -prosigue el locutor-. Debes decirlo tú.
-No -dice Cresencio Alomacho Marcial-. No -repite Cresencio Alomacho Marcial-. Porque si digo que soy yo, me van a llamar vanidoso; pero si digo que no soy yo, entonces van a tenerme que llamar embustero.
Ríe:
-¡Jojo!
El locutor también:
-¡Jeje!
Y el aguantacable:
-Jiji!
El locutor vuelve:
-Amigo Alomacho, ¿cómo es que tú no te presentas a los concursos literarios?
Cresencio Alomacho Marcial carraspea aclarándose la voz que le sigue bronca.
-Porque yo he hecho mío el lema de una prestigiosa casa de vinos: 'Esta casa tiene por norma no concurrir a certámenes ni exposiciones'.
El locutor sonríe:
-Jeje.
Y el recogecable:
-Jiji.
-¿Y cómo es, amigo Cresencio Alomacho Marciál, que te vemos esta noche por aquí luego tu declaración en contra de los concursos?
-Grrr. Porque yo he tenido ganas de ver a toda esta alta sociedad atacada de con-cur-si-vi-tis endosándose el traje de con-cur-se-ar.
-¿Y cuál es ese traje?
-En los hombres, negro y pajarita. En las mujeres otoñales, ninfa constante. En las niñas, mujer fatal.

Francisco Candel, Pueblo.

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