dimarts, 22 de desembre de 2009

Los jabalíes del Ussuri

"La carabina del gold humeaba. Durante algunos segundos se oyó todavía en el bosque el crujido de las ramas secas. Después, se restableció la paz. La bestia muerta por Dersu era una javata de dos años. Tenía la piel parda, el lomo y las piernas negras, como todos los jabalíes del Ussuri, la cabeza en forma de cuña, el cuello corto y poderoso. El jabali del Ussuri (Sus. leucomystax continentalis) se parece al jabalí japonés. Su peso puede alcanzar alrededor de los doscientos kilos; los colmillos del macho son muy puntiagudos y a veces tienen veinte centímetros de longitud. Como al jabalí le gusta frotarse contra los pinos y los cedros, su piel está a menudo impregnada de resina. En invierno se acuesta en el barro, y el agua helada y los témpanos que se forman sobre su cuerpo, son tan espesos que traban sus movimientos. El jabalí del Ussuri es tan astuto como vigoroso. Herido, resulta muy peligroso. Desgraciado el cazador que osara sin tomar grandes precauciones. Yo le pregunté a mi compañero por qué no había abatido un jabalí adulto.
-Bah! Un viejo -respondió, entendiendo por viejo todo jabalí macho con los colmillos bien desarrollados-. Es malo para comer y la carne tien mal olor.
Me sorprendió comprender por fin que el gold llamaba 'hombres' a los jabalíes, y le interrogué sobre este asunto.
-Son realmente hombres -me aseguró-. Aunque vestidos de otra manera, conocen el engaño, la cólera y todo el resto. Son como nosotros...
Me di cuenta de que este ser primitivo profesaba una especie de antropomorfismo y lo aplicaba a todo lo que le rodeaba."


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