dimarts, 28 de gener de 2014

Y él me amaba




Y fue en medio de una fiesta que estaba yo dando en mi casa, que se acabó la droga y mandé a mi guarura, un joven cubano que se llama Roberto del Campo, que era mi guarura, mi músculo, como se dice en ese ambiente, a comprar drogas. Se tardó. Cuando él llegó ya había yo terminado la fiesta, mandaba todo el mundo en su casa y estaba yo muy, muy paranoico, que es óbviamente efecto natural de un adicto a la cocaína.

Cuando entró a la casa lo tiré al suelo violéntamente y le dije que me diera la cocaína o que me diera el dinero. Pero noté que sus ojos estaban hinchados y empezaron a rodarle lágrimas por la cara. Yo no entendí lo que estaba sucediendo, desenfundé, le coloqué la pistola literalmente en la boca, el revólver en la boca, y le dije, 'dame el dinero, dame la cocaína'. Y lo que dijo él, con lágrimas corriendo por la cara, fue que él me amaba.

Sonido Changorama, Soles nacientes o él me mintió.

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