dissabte, 4 de juliol del 2026

Las comunidades desdichadas

Uno de los doctores conferenciantes (si mal no recuerdo creo que era sueco, lo cual no me extraña) vertió esta opinión: "Nosotros no tenemos necesidad de conocer nuestra historia, porque nunca apelamos a ella. Las comunidades más felices son aquellas que no tienen necesidad de una referencia histórica. Tan solo a las comunidades desdichadas les hace falta la historia, porque a través de ella pueden explicar a próximos y extraños sus desgracias, legitimar sus errores, sus contradicciones".

[...]

En otra conferencia, una de sus colegas afirmó que el historiocentrismo era comparable al falocentrismo. Es el vector, la sustancia, la condena divina en la que se apoya el punto de vista universal de la mayor parte de los intelectuales del Este. Es la vara con la que os flageláis continuamente. Liberad vuestra razón del dictado de la historia, instaba al público, adecuados de una vez por todas a la realidad.

Este enfoque motivó la desaprobación de los representantes de las comunidades desdichadas, quienes alegaron que sus desgracias no provenían de las ansias de profundizar en la memoria de su historia, sino justamente de lo contrario, del desconocimiento de ella. Durante la época totalitaria nuestra historia fue falsificada, manipulada, filtrada, oprimida y explicada mediante el "único método exacto". La pobre descollaba a causa de las terribles vacuidades semánticas; de ella habían caído no tan solo personalidades o sucesos específicos, sino un conjunto de períodos, procesos y tendencias. ¡Hasta había perdido el índice! Por lo que aún nos encontramos en la fase inicial de una recuperación que no debe ser obstaculizada.

Qué ingenuos sois, le recriminaron los representantes de las comunidades felices, qué ingenuos, pensáis que ahora encontraréis finalmente algún otro "único método exacto" y que os libraréis de todos vuestros problemas gracias a una genuina interpretación histórica. Pero el caso es que se trata de una ilusión, ya que la historia no es otra cosa que la suma de diferentes versiones contrapuestas referidas a algo que pudo haber pasado o que pasó de manera completamente opuesta. Por ese motivo la perspectiva histórica nunca abarca la totalidad. Sabemos que la historia ha sido falsificada y comprimida a priori y que es algo muy peligroso, pero mucho menos si se es consciente de este hecho y del lugar de la historia. Cuando no es categórica, la historia, una mitología encubierta de trascendencia, no es más que una turbia necrofilia ideológica. El amor por la historia ha creado a villanos de la talla del Duce y del Führer. ¿De dónde, si no, provienen las fases de los lictores y las insignias rúnicas, los pomposos atributos romanos y nórdicos que emular a César y a Sigfrido? De hecho, revisad vuestros libros de textos escolares "no-totalitarios" (¡neototalitarios mejor dicho!) y mirad qué escriben sobre las naciones vecinas. Leed primero antes de preguntaros y sorprenderos del porqué de todo este odio generalizado que hace que aún hoy se siga matando a las personas por pertenecer a una u otra nación.

Jamás nos habéis comprendido, dijeron a esto los historiocentristas infelices. Se os ha atrofiado el órgano que permite entender a los demás. Vuestros grandes almacenes y vuestros seiscientos sesenta y seis canales de televisión os han convertido en presumidos y os han henchido de autosatisfacción. Spengler tenía razón, la bondad no es una de vuestras virtudes.

A lo que los posthistoricistas felices les respondieron que antes que nada debían cambiar su mentalidad. Se les había quedado totalitaria, lo cual significaba que sus inestables democracias estaban bajo constante amenaza. En vez de continuar escarbando en los aspectos xenófobos de los mitos históricos, mejor sería que acabaran con las mafias y la corrupción de sus países. En ese estado de cosas no podían contar con entrar a corto plazo en la Comunidad Europea, donde imperaban unos valores basados en el liberalismo cosmopolita y en el hedonismo consumista. Estaban construyendo a ciegas un muro que creíamos -¡eso habíamos acordado!- debía ser destruido.

 

Yuri Andrujovich, Mi Europa

dimecres, 24 de juny del 2026

We’re the ones that move



The best thing

The best thing about being 80 is that you outlive the clocks that have been chasing you. It’s freedom from that lie that anything was ever under control. You don’t chase the parade anymore. You’re an old king from some vanished country. You’re harder to program. You’re not rushing to become anything and you’re not haunted by things that you did. You’re haunted by how little of it really mattered in the way you thought it would.


The worst thing

The worst thing about being 80 is that you still want to say yes to everything, but the world moves without asking. The old fire in your heart still tells you to do this and that, but your body says we already did it. Also, nothing surprises you. It sounds like a luxury but it’s not, and also you’ve run out of illusions. People treat you like either you’ve solved something or you’ve lost something, and you haven’t. You see life repeating itself everywhere.

The really worst part about being 80 is that you find, at last, you’ve got an understanding of something that might have altered everything in the past, had it come at a time when something could still be altered. When you’re young you think that time moves forward. At 80 you know that it doesn’t; it stands still. We’re the ones that move. 


Bob Dylan, The New York Times.

diumenge, 29 de març del 2026

Una muerte agria y desconocida

En los puertos caían días de ceniza y cobalto, sucios, en el suelo, como chaquetas de suicida. De los pontones, subía la negra canción de los estibadores que invocan a los pulpos y a los cangrejos de la bahía. A los cangrejos carpinteros que arañan las viejas maderas del puerto y corren sesgadamente por las panzas de las barcazas. Los marineros los oyen desde dentro con un escalofrío de grieta zigzagueante y repentina. La muerte trabaja agrietando las almas y los nombres.

 [...] Hablaba Pablo de una muerte agria y desconocida para los hombres del llano. Y todos le escuchaban morbosamente con una extraña atención. En la tierra adentro la muerte es más clara: camina con blanca veste por las llanuras de cristal.

Alfanhuí veía la lanzadera ir y venir, dando puntadas, entre las manos del hombre. Y Pablo seguía diciendo algo de vez en cuando, despacio, como si hablara para sí solo. Tenía un fuego inquieto y oscuro, como de llamas azules. Había una paella de barro junto al fuego con un guiso espeso y marrón, de olor penetrante. Era un guiso de caracoles. Pablo comía caracoles siempre que los había. Los cogía, tras de la lluvia, en un viejo muro con enredaderas. Los caracoles bailoteaban en la cazuela al hervor de la salsa y chocaban unos contra otros.

Fuera, en la noche, sonó un silbido largo que venía del río. Pablo dejó su trabajo, se levantó y encendió un fanal cilíndrico y dorado. Luego salió al umbral de la puerta y desde allí, con el brazo extendido hacia el río, levantó el fanal en el aire por tres veces. Otro silbido le contestó desde la noche. Pablo volvió a entrar, colgó la luz junto al fuego y reemprendió su trabajo como antes:

-Eran los pescadores que andan ahora en la barca.

Había muchos pescadores en Moraleja, tres leguas río abajo. Tenían unas barcas primitivas en forma de rombo. Pecaban barbos, albures, anguilas. Había también pescadores de caña y se criaban tencas en las lagunas. Una lagunas pequeñas y verdes con fondo de algas, abrevaderos de ganado. Las había de crías al fin de la primavera y se llevaban a la laguna de engorde. Desde allí las pescaban en septiembre, todas de una vez y se vendían en los toldo y en los aguachos de las ferias. Las cortaban en tres y las guisaban con mucha sal para que llamaran vino.

También había en las noches de verano quien cogía ranas con un carburo.

 

Alfanhuí, Rafael Sánchez Ferlosio.

dijous, 12 de març del 2026

Chapon Fin

Anàvem de vacances en cotxe, que primer va ser un Aronde i després un Taunus. De camí cap a Cazères ens aturàvem a Brive-la-Gaillarde, a l'hotel du Chapon Fin, dues estrelles i aquella olor tan característica dels esmorzars dels hotels de províncies, barreja de cafè filtrat i de te en sobres polsosos que s'aboquen indiferentment al mateix recipient. M'encantava fer aquell viatge, aquella aturada. Curiosament, només recordo arribar-hi de nit. Les meves germanes i jo, al seient de darrere, anàvem coberts per una vella mantetat escocesa, un detall curiós, en ple estiu. Els pares, davant, parlaven a mitja veu. Jo feia que dormia. Poques vegades plovia, però si plovia i la remor dels netejaparabrises ens bressolava, tot era encara millor. Un cop aparcats al pàrquing de l'hotel, els pares, per no despertar-nos, ens duien a la recepció, i després escales amunt fins a la nostra habitació. Si he de guardar només un record del meu pas per la terra, que sigui aquest: el cruixit de la grava sota els passos del pare, una nit d'estiu, que em duu a coll pel pàrquing de l'hotel du Chapon Fin.

 

Kolkhoz, Emmanuel Carrère. 

dimarts, 3 de març del 2026

The 2025 Best Iceberg Songs



Golden Iceberg: Back on you, Djo.

Silver Iceberg: Brothers in arms, Dire Straits.

Bronze Iceberg: Deceptacon, Le Trigre.

+.+.+

4. Rosal, Fiesta en el vacío.

5. In Paradisum, Gabriel Fauré.

diumenge, 22 de febrer del 2026

Los mejores libros del Iceberg 2025

 


 

Iceberg de Oro: Archipiélago Gulag, Alexandr Solzhenitsyn.

Iceberg de Plata: Trilogía sucia de la Habana, Pedro Juan Gutiérrez.

Iceberg de Bronce: Llévate mi dolor, Katerina Gordéyeva. 

 +.+.+

The Europeans, Orlando Figes.

Black Bazaar, Alain Mabanckou. 

diumenge, 25 de gener del 2026

2025 Best Iceberg movies


 

Golden Iceberg: Volcano, by Roman Bondarchuk

Silver Iceberg: Pataal Lok, by Shudip Sarma.

Bronze Iceberg: Inherent Vice, Paul Thomas Anderson.

+.+.+

Ty - Kosmos, by Pavlo Ostrikov.