divendres, 23 de novembre de 2012

Dios es la eterna quietud

La belleza es la intuición de la unidad, y sus caminos, los místicos caminos de Dios.

Cuando se rompen las normas del Tiempo, el instante más pequeño se rasga como un vientre preñado de eternidad. El éxtasis es el goce de sentirse engendrado en el infinito de ese instante.

El conocimiento de un grano de trigo, con todas sus evocaciones, nos daría el conocimiento pleno del Universo. Un conocimiento mucho más ingenuo, mucho más claro, mucho más inocente que la mirada de un niño. En este mundo de las evocaciones sólo penetran los poetas, porque para sus ojos todas las cosas tienen una significación religiosa, más próxima a la significación única. Allí donde los demás hombres sólo hallan diferenciaciones, los poetas descubren enlaces luminosos de una armonía oculta.

Descubre la norma de amor o de quietud que te haga centro, y tocarás con las alas el Infinito... y haz por comprender el misterio de las horas, por persuadirte de que no fluyen y que siempre perdura el mismo momento.

Dios es la eterna quietud.

Ramon de Valle-Inclán, La lámpara maravillosa.

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