divendres, 13 de febrer del 2009
Filmar els somnis
"A mesura que hom filma
més la terra, esdevé
molt més lletja, molt més vàcua.
L'avantatge és que potser
hom arribarà al tedi.
I llavors emergirà
l'interès per filmar els somnis".
Miquel Bauçà, Rudiments de saviesa.
dijous, 12 de febrer del 2009
La suerte de la fea
"Pues por eso estoy aquí, Señor, Hijo y Pájaro al unísono, no para obsequiaros con las rosas de mi piedad, como solía, sino con las espinas de mi martirio, de lo de ser mariquita y encima feo, que ya es el Non Plus Ultra. Y os vengo a reprochar, Señor, que tuvieseis designios tan negros para mi porvenir, ya que llevo treinta y tres años -los de vuestro hijo, Señor, los de vuestro hijo- sin tener una ocasión de pecar ni estrenarme la virginidad a través del vicio, porque soy feo de asustar y ni siquiera las mariquitas más cutres quieren tratos con mi cuerpo porque ellas, desgraciaditas, aspiran a la belleza igual que yo, anhelan que les destroce la virginidad un macho apolíneo; y esto no es posible porque la belleza busca belleza y nunca pobres como yo, Señor, que bien puede reventar quien inventó aquello de la suerte de la fea la bonita la desea...dimarts, 10 de febrer del 2009
Desdeña a los dioses
"Antígona: ...Sé tú como te parezca. Hermoso será morir haciéndolo. Yaceré con él, al que amo y me ama, tras cometer un piadoso crimen, ya que es mayor el tiempo que debo agradar a los de abajo que a los de aquí. Allí reposaré para siempre. Tú, si te parece bien, desdeña los honores a los dioses.Ismenes: Yo no les deshonro, pero me es imposible obrar en contra de los ciudadanos."
Sofocles, Antígona.
dissabte, 7 de febrer del 2009
Meada en technicolor
"El huracán de la memoria arrastra aquellos papeles, aquellos sombreros aplastados por mil pisadas anónimas, la cantinela de la radio que recomendaba las pastillas ideales para vuestra siniestra tos de postguerra; el huracán del Tiempo los arrastra y los devuelve, arriba y abajo de los terrenos baldíos de la memoria, basura dorada de la infancia, recuerdos empapados en el orín de los shows de Esther Williams (como una meada en technicolor) y los espejismos del lujo que todo ello me prometía entonces, cuando el lujo -mi pobre lujo- no era más que un cucurucho lleno de cacahuetes para devorar en un cine polvoriento, mientras el niño de la fila de atrás lloraba a grito pelado y la madre (espectadora iluminada, con los ojos abiertos de par en par ante el carrusel de sueños) le obligaba a hacer su pipí allí mismo, en el pasillo, torrente nervioso sobre una alfombra de cáscaras de cacahuetes, pipas y altramuces..."dijous, 5 de febrer del 2009
A vision of totality
to study oneself means to forget oneself,
to forget oneself means to study the universe,
all excellence originates with introspection."
*dharma are the Buddhist teachings initiated by Shakyamuni Buddha
Julia Lawless and Judith Allan, Beyond words. Dzogchen made simple.
An honest dictatorship
Washington Post Foreign Service
Thursday, February 5, 2009; A10
"RAMADI, Iraq, Feb. 4 -- In a palatial house replete with guns, flags and other manifestations of tribal power, America's key ally in once-volatile Anbar province explained what he would do if the counting of votes in Saturday's election failed to show his party as the victor.
"We will form the government of Anbar anyway," vowed Ahmed Abu Risha, his voice dipping to a quiet growl. The tribesmen seated in his visiting room, where photos of U.S. generals and Sunni monarchs adorn the walls, nodded in approval. "An honest dictatorship is better than a democracy won through fraud," Abu Risha said.
Here, in the cradle of the Sunni insurgency, tribal leaders nurtured and empowered by the United States appear ready to take control the old-fashioned way -- with guns and money -- if their political ambitions are frustrated."
The Washington Post.
dimecres, 4 de febrer del 2009
Els gladiols marcits, el fàstic, la tendresa...
abans i tot dels corrents i les marees,
quan amb l'índex encara et resseguia
minusciosament el contorn de les sines,
tal vegada la pluja no ens hauria estovat
les genives com ara.
Si aleshores ens haguéssim estimat amb prou fúria
-esclar que als pobres no els escauen certs excessos-
ara potser tindríem, per a nosaltres sols,
una illa amb platges d'or i una casa ben blanca.
Però se'ns han podrit, a poc a poc, les dents
de tant i tant mastegar sense ganes
i ara ens tremolen les mans quan esfullem, encara,
els gladiols marcits, el fàstic, la tendresa..."
Miquel Martí i Pol. Vint-i-set poemes en tres temps.
dimarts, 3 de febrer del 2009
Don't call me white
"Don't call me white, Don't call me white
The connotations wearing my nerves thin
Could it be semantics generating the mess we're in?
I understand that language breeds stereotype
But what's the explanation for the malice, for the spite?
Don't call me white, Don't call me white
I wasn't brought here, I was born
Circumsized, categorized, allegiance sworn,
Does this mean I have to take such shit
For being fairskinned? No!
I ain't a part of no conspiracy,
I'm just you're average Joe.
Don't call me white, Don't call me white
Represents everything I hate,
The soap shoved in your mouth to cleanse the mind
The vast majority of sheep
A buttoned collar, starched and bleached
Constricting veins, the blood flow to the brain slows
They're so fuckin' ordinary white
Don't call me white, Don't call me white
We're better off this way
Say what you're gonna say
So go ahead and label me
An asshole cause I can
Accept responsibility, for what I've done
But not for who I am"
NOFX, Don't call me white.
dilluns, 2 de febrer del 2009
In Memoriam
entorn d'una subtil refolgada de conceptes,
ara puc dir que avui hem enterrat
la Soledat González,
que feia disset anys que netejava
les comunes de la fàbrica
i un any escàs que s'havia jubilat
perquè les cames ja no la servaven.
De res no servirà que li dediqui aquest poema;
i si dic que cantava mentre feia la feina
no faig sinó narrar
fets sense cap importància.
La Soledat Gonzàlez mai no havia
oblidat el seu poble, a Extremadura,
i deia que les glans que durant anys
havia compartit amb els porcs que guardava
eren de bon menjar i alimentoses.
Avui seria fàcil escribar meravelles.
La Soledat, l'havien
foragitada del seu poble
en acabar la guerra.
Tot el que es perd es perd per sempre:
vosaltres, jo, la Soledat González..."
Miquel Martí i Pol, La Fàbrica.
diumenge, 1 de febrer del 2009
El camino a Lourdes
"El señor obispo se para ante ellos con las manos cruzadas sobre la barriguita y con los párpados entornados de bondad. Algunos feligreses hincan la rodilla, besan la piedra pastoral de su anillo y el prelado se inclina, los levanta uno a uno y empieza a hablar con una voz ensalibada: buen viaje a Lourdes, llevad un equipaje de amor y fe. Se interesa amablemente por los enfermos que han venido en representación de los demás: Conradito el primero, un elogio a su glorioso uniforme de Provisional, la salvación de España había salido de las universidades, la generosa sangre derramada por los señoritos florecerá en bendiciones, ¿cómo van esas piernas, hijo mío? No van ni sobre ruedas, Ilustrísima, pero Dios proveerá. Así me gusta, valiente alférez, no pierdas el buen humor y lleva mis bendiciones a tu madre, qué gran señora y qué santa. Y asomando tímidamente por encima de la cabeza del alférez, tu mano grotescamente retorcida reclama la atención del obispo agitándose como un badajo loco, encogiéndose como una triste garra. Pero antes de que el prelado repare en ella, y en medio de tu mayor sorpresa, Conrado ya te está presentando sin muchos formulismos, sonriendo familiarmente al señor obispo, casi guiñando el ojo: este es el muchacho del cual le hablé, Ilustrísima, Su ilusión por ir a Lourdes es tan grande que se inventa parálisis... Bendita juventud, hijo mío, la fue mueve montañas, dice el señor obispo mirando tu boca, y la mano loca se aquieta, se serena, dejas caer el brazo a lo largo del cuerpo y descansas. Desaparecen de tu cuerpo todas las sensaciones, excepto el hambre. ¿Qué ha pasado?Pero luego no serás introducido por la puerta que tú has pensado. Vas perdiendo poco a poco la cojera y el tembleque de la mano a medida que avanzas por un nuevo corredor con altas vidrieras de plomo donde navegan veleros entre olas enfurecidas y cabalgan profundos ejércitos en páramos calcinados, sangrientas cargas de caballería con alazanes encabritados en medio de nuevos de polo y fantasmales armaduras, escudos, espadas, pistolones de chispa, dagas y puñales repujados, siempre detrás del cura zanquilargo que ya no volverá a dirigirte la palabra, ni al cerrar la puerta a tu espalda. Damascos rojos en reclinatorios y almohadones, un salón de recepciones con la fulgente araña en el techo, altas estanterías de libracos, profundas butacas, un cuadro de Pío XII y un gran Santocristo en la pared, los pies sangrantes entre cirios y jarrones con flores de mareante olor.
Hundido en la butaca deslizas el peine por tus cabellos revueltos, luego con un palillo te limpias apresuradamente las uñas. Se abre una vieja y bruñida puerta de cuarterones y aparece Su Ilustrísima: capa pluvial con bonitas cenefas en los bordes delanteros, un escudo misterioso en la espalda. Avanza el prelado como una tortuga sobre la mullida alfombra y un enjambre de alegres pajaritos pía dentro de los amplios faldones de la capa. Queda sentado rígido frente a él, que se ha incorporado respetuosamente. Con la cabeza el obispo le indica que se siente, y así están, frente por frente, mirándose con dulzura. El chico espera en vano unas palabras del ilustre purpurado, pero éste guarda silencio, las manos cruzadas y ocultas bajo la capa: la misma dulce sonrisa, la misma cabezita ladeada, sus ojitos de pájaro soñador, su venerable y rosada papadita; asombroso, a pesar del negro bigotito y la tiniebla castrense en la mirada: la bondad misma. Le envuelve un olorcito a masaje Floïd. Java se enternece, sonríe desconcertado, inútilmente espera que el señor obispo le diga algo, le cuesta mucho sostener esa mirada afable y anciana, sombría y a la vez inocente. Y aparta un instante los ojos para mirar la lámpara de cuellos de cisne, las altas cortinas, los desconchados querubines de nácar, la gramola y la pila de placas sin funda. Viroláis, piensa, Salves, miseres, gorigoris al órgano.
-¿De qué parroquias eres, hijo mío? -por fin su voz nasal, trémula, abovedada, voz de Domingo de Pascua.
-Pues no lo sé, Ilustrísima. Verá. Soy de Las Ánimas, en la barriada de La Salud, pero como resulta que Las Ánimas aún no es parroquia...
-Por eso.
-Cerca de allí hay otra que llaman de Cristo Rey, en el Guinardó.
-La conozco. Parroquia de misión -una pausa, y más suave-: ¿Cómo te llamas?
-Daniel Javaloyes. Pero los amigos me llaman Java, Ilustrísima.
-Llámame Gregorio.
...
Su Ilustrísima le observa y luego dice: ¿tienes sed, hijo mío, quieres beber algo?, y su cara se ilumina, afloran dos rosas en sus todavía frescas mejillas. Podríamos tomar una copita de jerez, es digestivo. Se levanta y se desplaza con parsimonia, sus manos asoman como dos blancas ratitas entre las cenefas bordadas de la capa y corren juguetonas hacia la botella y las copas alineadas en el estante. Hinchando los carrillos sopla Su Eminencia unas motitas de polvo en el cristal de las dos copas elegidas, las llena hasta la mitad, ofrece una a Java con dedos de celebrante, levanta la suya: porque tengas un buen viaje, porque la Virgen te conceda lo que le pidas, hijo. No iré a Lourdes, Gregorio, se lamenta él, dicen que a mí no pueden llevarme. ¿Cómo es eso?, no te aflijas, yo lo arreglaré.
Sentados frente por frente y mirándose a los ojos, el jerez calentando las tripas y cosquilleando el corazón, el silencio afable se instala de nuevo entre ellos. Y tan largo se hace el silencio esta vez que ya está claro que el señor obispo espera algo, pero qué, Java rumía la urgencia de hacer o decir algo, pedirle algo, pero qué, chavales, qué...
Vuelve a levantarse el prelado, va a la gramola y escoge una placa, sopla el polvo, la coloca, roza la aguja con la yema del dedito y con sumo cuidado deja que la punta enfile el surco: La leyenda de los bosques de Viena. Y la música resuena fuerte, fortísimo y emocionante por todo el salón mientras Su Ilustrísima, de nievo sentada ante él y muy quieta, lo mira a los ojos sonriendo con dulzura, lo mira y lo mira fíjamente. Tengo que hacer algo, se dice Java, pero qué, Dios mío, qué. Y el vals endulzando el ambiente, cayendo sobre sus cabezas como una miel. Todo pasó como en un sueño. El disco seguía girando, y hasta el rasguño de la aguja en el surco, en los intervalos de silencio, tenía una solemnidad, una emoción, y Java diciéndose: has de hacer algo ahora mismo, pero ya. Y de pronto, fulminado por la evidencia, como si tuviera una revelación, Java comprende al fin, se le aclara todo. Y se levanta despacio, camina hasta el señor obispo, y ofreciéndole la mano, la palma hacia arriba, le dice:
-Eminencia Ilustrísima y Reverendísima, ¿me concede este baile?"
Juan Marsé, Si te dicen que caí.