Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris confucio. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris confucio. Mostrar tots els missatges

dijous, 15 de juliol del 2010

An unintentional definition of Confucianism

"One could accept this as an ideal, and yet favour, for instance, some kind of hierarchical society, so long as the hierarchy maintained itself without compulsion, and there was human understanding between the orders. In such a society, each man would indeed have a very conspicuous title which related him to the social structure, but it might be that most people were aware of the human beings behind the titles, and found each other for the most part content, or even proud, to have the titles of historical hierarchical societies; but I can see no inconsistency in someone's espousing it as an ideal, as some (influenced in many cases by a sentimental picture of the Middle Ages) have done. Such a person would be one who accepted the notion of the 'human view', the view of each man as something more than his title, as a valuable ideal, but rejected the ideals of political equality.

Once, however, one accepts the further notion that the degree of man's consciousness about such things as his role in society itself in some part the product of social arrangements, and that it can be increased, this ideal of a stable hierarchy must, I think, disappear. For what keeps stable hierarchies together is the idea of necessity, that it is somehow fore-ordained or inevitable that there should be these orders; and this idea of necessity must be eventually undermined by the growth of people's reflective consciousness about their role, still more when it is combined with the thought that what they and the others have always thought about their roles in the social system was the product of the social system itself".


Bernard Williams, The idea of Equality.

dijous, 17 de setembre del 2009

Hay que subirlo y ejecutarlo

"El confucianismo, el taoísmo y el budismo son como tres tiendas en cuya entrada hay colgadas tres pizarras, pero que venden las mismas cosas: leña, arroz, aceite, sal. La tienda del confucianismo es tirando a grande, mientras que las del budismo y el taoísmo son más pequeñas. Pero de nada falta en ninguna de las tres... Las escuelas de pensamiento tienen dos capas, una exterior y una interior. La interior es común a todas; la exterior es la que marca las diferencias. Por ejemplo, los bonzos budistas van con la cabeza rapada mientras que los monjes taoístas se hacen un moño en la coronilla. Esa diferencia salta a la vista y la gente puede saber entonces si está ante un budista o un taoísta...

Las tres mueven a la gente al bien y atraen a los hombres hacia la justicia y el bien común. Si todo el mundo amase el bien común, habría paz y orden en el mundo; en cuanto la gente sólo busca su beneficio privado, campea el desorden por el mundo. El confucianismo es único en llevar hasta el extremo el amor por la justicia y el bien común. Pero mire que Confucio elogió sin tregua a aquellos herejes a su doctrina con que topó... Ahí radica su justicia y su grandeza; no en vano decía: "Es perjudicial atacar a las doctrinas heterodoxas." Por su parte, el budismo y el taoísmo tienen más mezquinas intenciones: como temen que las generaciones venideras no sigan sus enseñanzas, se dedican a meter miedo a la gente a base de hablar del paraíso y del infierno. Cierto es que no dejan de mover a los hombres al bien y de guiarles hacia la justicia y el bien común, mas, al procurar conseguir dicho fin, dicen que basta con creer en sus doctrinas para que desaparezcan todas las faltas que uno haya cometido y que quien no crea en ellas se irá derecho al palacio de los espíritus sufrientes y que, al morir, bajará inevitablemente a las prisiones subterráneas en espera de juicio; y esto, si no es buscar solamente el beneficio privado, ¿qué es? De todas formas, si miramos las religiones extranjeras veremos que tienen aún más acentuado el ánimo de resolver diferencias en la fe por medio de la guerra, matando hombres como quien siega juncos. Y yo pregunto: ¿era la meta originaria de sus religiones? En esto son las más mezquinas. El islam, por ejemplo, dice que las gotas de sangre derramadas en la guerra santa son tan valiosas como el jade rojo. ¡Qué manera de engañar a la gente!

La pena es que, con el tiempo, el confucianismo se haya alejado de sus raíces. Los confucianos de la dinastía Han se alejaron de la idea central por aferrarse mucho a las letras. Luego, en la dinastía Tang, el confucianismo cayó en el olvido. ¡Y después vino ese Hang Changli, que entendería las palabras pero no su sentido profundo, que no ha dicho más que tonterías y absurdidades y que, encima, se atrevió a escribir Los orígenes de la doctrina, donde no hace más que decirlo todo al revés de como era originalmente! Por ejemplo, dijo que "si los monarcas no dan órdenes, entonces pierden su fuerza de monarcas. Cuando el pueblo no dé grano, arroz, seda y esparto, hay que subirlo y ejecutarlo..." ¿No estaba entonces justamente lo contrario de la doctrina original?"



*(nota del Iceberg: este texto, del 1903, debería ser fundamental para orientar a China hacia el futuro)