divendres, 6 de març de 2009

La solución para la Humanidad

"Nadie en 1619 pudo decir: 'Éste es el segundo año de la Guerra de los Treinta Años, quedan pues veintiocho'. No, el hecho o el conjunto de hechos que representa la Guerra de los Treinta Años sólo es el hecho o el conjunto de hechos al que conviene ese nombre, mirándolo o mirándolo como pasados...
¿Y por qué fue un importante 'hecho histórico'? Porque la Guerra de los Treinta Años y la Paz de Westfalia representan el definitivo hundimiento del viejo orden europeo, porque representan unas fechas que marcan el inicio de la Europa moderna, porque por lo menos representan el triunfo definitivo de la dimensión política de la Reforma Protestante, porque representan el inicio del fin del imperio romano-germánico, porque marcan la fecha en que el mundo hispano queda descolgado de la evolución europea protestante, porque marcan el inicio de un tipo de organización política y de equilibrio entre organizaciones políticas (los estados nacionales) que en el siglo XX ha generado increibles catástrofes en la historia de la especie, porque fue el inicio del triunfo del tipo de organización política que afortunadamente ha quedado por fin superada por un tipo de organización política supraestatal y supranacional...
Para quienes vivieron la Guerra de los Treinta Años empezó contando como enfrentamientos religiosos generalizados y después como una situación de la que a toda costa había que salir, desde 1648 pudo contar como la Guerra de los Treinta Años, siguió contando como... y quizá a mediados del siglo XXI pueda contar como el principio de algo que quedó por fin felizmente superado... Los hechos históricos no cobrarán su sentido completo y definitivo mientras en el futuro no se cierre toda la historia."

M. Jiménez Redondo, introducción a Conocimiento e Interés, editado por la Universitat de València,

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"Sólo cuando la filosofía, repasando el curso dialéctico de la historia, descubre el reguero de violencia que desfigura y distorsiona un diálogo intentado una y otra vez, y que una y otra vez se vio expulsado de los carriles de una comunicación exenta de coerciones, sólo entonces podrá la filosofía impulsar ese proceso... El proceso de avance de la especie humana hacia la emancipación...
La unidad de conocimiento e interés se acredita en una dialéctica que partiendo de las huellas históricas del diálogo reprimido reconstruye lo reprimido".
Jürgen Habermas, Conocimiento e Interés.

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